BEBER

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Sonó el timbre de la puerta trasera. Demasiado viento, era abril ya se sabe.  Se necesitan historias. Puestas en blanco y demás. ¿Qué clase de puerta trasera tiene timbre? Da igual, sonó y eso es todo. Al abrir se colaron miles de hojas en un arrebato de prisa. Un viento de levante mal improvisado. Ya lo he dicho, era abril. Se paró el reloj de la cocina y se apagó el fuego del horno. Quedó cubierta hasta las rodillas de hojas muertas de arboles vivos. Por cierto, ¿quién coño abrió la puerta? Porque yo no fui, eso lo tengo claro. ”Mastica bien antes de tragar, puedes ahogarte con tantas penas”. “Déjame ser tu perro fiel, prometo no perder la cabeza de nuevo”. ¡Dejad ya de molestar! Bebe, bebe para olvidar que tiene mala memoria y está completamente sola.

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SE TRATA DE APARENTAR

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Se trata de aparentar. Fingimos constantemente ser como no somos. Mentimos hasta en la forma de mentir. Adornamos sin pensar todas nuestras historias, sobrecargamos nuestros actos preocupados por parecer lo que nos gustaría ser pero no somos. Nos tapamos la boca, abrazamos al enemigo, mentimos sobre su edad. Un beso mal dado, un guiño forzado y un roce en la rodilla derecha. Nos relamemos los dientes y mordemos los labios. Se trata de querer ser lo que somos pero no conseguimos ser, de esforzarnos por conseguir el mejor disfraz. El que nos gusta aunque nos quede mal.  Se trata del esfuerzo. Nos esforzamos, nos esforzamos demasiado en ser lo que no somos. Engañamos a quienes somos y ahogamos lo que queremos y no podemos. Son mentiras piadosas. Mentiras edulcoradas con falsa bondad.  Nos duele no poder querer. Mentimos saber como. Se trata de aparentar.

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